La terapia solar

Hace unos treinta años, a mediados de los ochenta, se llegó a pensar que todas las clases de luz, incluso la artificial, eran útiles para levantar el ánimo y curar el decaimiento. Se lo llamó luminoterapia o fototerapia.

Sin embargo, al comprobarse que la luz verdaderamente curativa es la solar, el nuevo tratamiento antidepresivo fue bautizado como helioterapia, y así aparece en el diccionario de la lengua castellana, ya que ‘helio’ era el nombre que los griegos antiguos le daban al Sol.

Según los helioterapistas, ¿cuál es la hora más apropiada del día para tomar un baño solar? Muchos recomiendan hacerlo por la mañana, cuando la luz es más pura, y por media hora. Pero buena parte de sus colegas discrepa de ellos, ya que creen que el ideal es empezar con quince minutos e irlo subiendo diariamente, hasta llegar a cincuenta minutos en diez días, y luego volver a empezar.

Use bloqueador

Converso, por ejemplo, con el médico austríaco Gottfried Wiesinger, que vive en Colombia desde hace casi cuarenta años.

—Lo mejor es tomar el Sol cuando no haya ni una sombra –aconseja él–. Es decir, al mediodía, y durante diez minutos.

En cambio, la psicóloga Ximena Rojas Iragorri, egresada de la Universidad Javeriana, considera que el mejor momento es empezando la mañana.

—Entre las ocho y las diez es muy buena hora –recomienda–. Me parece que al mediodía, el sol está demasiado fuerte. Creo que media hora diaria es suficiente para que el cuerpo reciba los nutrientes del sol, sobre todo la vitamina D.

Los médicos están de acuerdo, por lo menos, en una cosa: la vitamina D es necesaria para mantener la fortaleza de los huesos. Y la piel produce esa vitamina cuando se le expone directamente a la luz solar. Es bueno advertir además que los niños deben hacerlo en menos tiempo porque su piel es más sensible que la de los adultos.

Cuidadosa y sagaz, mujer al fin y al cabo, la doctora Rojas Iragorri hace una advertencia interesante: “No olviden ponerse bloqueador solar en la piel”. Verdad que sí –digo yo acá, de entrometido, desde la cocina–, porque la vida a veces es tan perversa que, a cambio de curarle el estrés, le puede dar un cáncer de piel. Eso sería lo último.

¿Es mejor asolearse mientras caminas o estando detenido? “En cualquiera de las dos formas”, dice la doctora Rojas. “El ejercicio también ayuda, pero es que hay mucha gente que no puede caminar”.

El médico Wiesinger considera, por su parte, que la mejor manera es hacerlo completamente desnudo, en un lugar solitario. Y concluye, a manera de proverbio, con esta frase: “Para el buen ánimo, un buen baño de sol”.