Valórate como te mereces

A menudo, cuando nos sentimos frustrados o enfadados, sólo nos concentramos en las cosas malas o los errores que hemos cometidos en vez de valorar aquello que hemos hecho bien.

No te castigues por tus fallos: permítete reconocer el valor que tienes y mira todo lo que has conseguido hasta ahora.

 

Sonríe

Sonreír es una de las cosas más importantes que solemos olvidar hacer cuando pasamos por épocas de estrés y preocupación.

Está demostrado científicamente que este simple gesto libera dopamina y serotonina, los responsables de hacernos sentir tranquilos y felices, además de aumentar la confianza en uno mismo, reducir la ansiedad, e incluso limpiar los pulmones.

Puedes forzarte a sonreír haciendo la mueca en tu cara, o mejor aún: mira algún vídeo, película, o libro ¡que te haga partirte de risa!

 

Rodéate de gente positiva

No hay nada que bloquee más la mente positiva que estar acompañado de personas tóxicas.

Cuando estés atrapado en una espiral de negatividad, habla con gente que pueda ponerte en perspectiva y que no te alimente con sus malos pensamientos.

 

Visualízate como deseas ser

Las visualizaciones son poderosas herramientas que te ayudarán a cambiar tu mente (y el modo en que ves las cosas) de forma sencilla y poderosa.

Yo suelo hacerlas por la noche, antes de dormir, tumbada en mi cama, y respirando tranquilamente hasta estar calmada y relajada.

Una vez en este estado, me imagino a mí misma con todo el detalle posible cómo me gustaría ser, o en una situación y cómo desearía actuar frente a ella.

 

Cambia tus pensamientos negativos por otros positivos

En vez de pensar cosas como “voy a pasarlo mal teniendo que adaptarme a mi nueva situación”, cambiálo por pensamientos más positivos como “voy a tener que enfrentarme a algunos retos, pero encontraré soluciones que lo arreglen para vivir más feliz”.

Sé que puede resultarte difícil hacer esto al principio si no estás acostumbrado a practicarlo; y por eso te propongo un ejercicio muy sencillo que te ayudará a conseguirlo más fácilmente.

Recorta unos trozos de papel como si fuesen tarjetas. En cada uno de ellos, escribe el pensamiento negativo que te se venga a la mente en ese momento, y por el reverso, escribe el pensamiento positivoque le corresponda.

Guarda esas tarjetas de papel en un monedero, un bolsillo o en tu bolso para llevarlas siempre contigo y, cada vez que pienses una de esas frases negativas, saca tus tarjetas y lee las frases positivas.

A mí me ha ayudado mucho esta técnica para superar momentos de gran ansiedad y preocupación que he sufrido en ciertas épocas de mi vida.

 

Relájate y deja que las cosas sucedan

A veces, el mejor modo de lidiar con los problemas es relajarte y dejar que las cosas sigan su camino.

En muchas ocasiones las cosas pueden parecer más grandes de lo que en realidad son; y recordarte esto puede suponer un gran alivio para ayudarte a estar más tranquilo y tener una mente más positiva.