El municipio (como otros muchos de las islas baleares) buscan evitar escenas de trabajadores viviendo en ‘pisos patera’. Airbnb, sin embargo, sigue ofreciendo alquileres vacacionales en municipios donde se prohibieron hace meses.

El Ayuntamiento de Ibiza ha decidido pararle los pies a las plataformas de alquiler turístico, prohibiendo el alquiler de pisos a turistas mediante Airbnb y plataformas similares. Dos antecedentes jurídicos del pasado verano han animado a tomar esta decisión: la iniciativa de la vecina localidad de Santa Eulalia del Río de modificar su normativa municipal en este mismo sentido, y la aprobación de la nueva Ley de Turismo balear, que habría dotado a los municipios de “las herramientas necesarias para actuar” según Vicente Torres, director general ibicenco de Turismo, al establecer la imposición de multas para los propietarios de los pisos (de hasta 40.000 euros) y para las plataformas digitales (de hasta 400.000).